JAVIER TAIXE: SANGRE JOVEN, GANADO FUERTE

Clavó sus astas en la madera con rabia, sabiendo que detrás de aquel burladero se encontraba su oponente. Con las puertas de chiqueros abiertas seguía intentando hacer presa. En sus ojos podía verse la codicia, que lejos de agotarse, crecía. 

Minutos antes de que el cohete diese comienzo a la tarde de vacas de Lerín, jóvenes y mayores buscaban refugio en el balcón de la iglesia. Desde lo alto, impacientes, los más pequeños se sentaban, señalando e imaginando lo que depararía la tarde. A pesar de la amplitud del palco, el aforo era limitado y pronto se llenaba. Los más valientes corrían alegres mientras subían las escaleras que conducían al corazón de la basílica que albergaba los corrales. El jolgorio de la plaza iba desapareciendo con cada paso, mientras el sonido de los esquilos retumbaba en las paredes de piedra, adueñándose de todo. Allí, en medio de la oscuridad, esperaban impacientes las protagonistas de aquella tarde. De aspecto desafiante, serias, negras en su mayoría aunque destacaban entre la penumbra pelos colorados en cuyas ancas podía verse marcada la JT. 

Las puertas de chiqueros se abrieron y de las oscuras entrañas de la iglesia emergió, lo que algunos podrían considerar como el mismísimo diablo. Bautizada, acertadamente, con el nombre de "Maldita" y luciendo en sus costillares el número 13. De pelo encendido como las llamas del mismo infierno y unos ojos que rápidamente se tornaban blancos, motivados por las peores ideas. De engatilladas defensas que coronaban un perfil triangular, al igual que el de las víboras.





Sin haber empezado los 3 minutos ya era la dueña de la plaza. Cruzándose, haciendo hilo y buscando incansablemente presa en los maderos, fueron las cualidades que hicieron que sus oponentes no quisieran salir a bailar con ella.  3 minutos, 2 oponentes y 1 merecida ovación para una vaca que se alzó vencedora. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción da cobijo a muchos vecinos durante las tardes de vacas en sus fiestas patronales, mientras que a otros les hace enfrentarse a sus peores demonios.

Pequeñas de cuerpo, ágiles, con malas ideas y un veneno llamado casta que sus corazones bombeaban a través de sus venas. Sus pezuñas se clavaban en la arena, impulsadas por su codicia se arrancaban con fuerza, estirándose y llegando hasta el final. "India", "Tomasa", "Marquesa", "Loca" y "Rata" fueron junto a "Maldita" las pupilas de Javier Taixe que cuajaron actuaciones difíciles de olvidar.


























En las inmediaciones de Artajona se encuentra la finca El Montico custodiado por las pupilas del joven ganadero Javier Taixé.  El sonido de la puerta pone en alerta a la vacada, que desde lejos, muestra su carácter territorial y hostil. Los machos guardan la entrada de la finca, inmóviles, observan hacia los lados para ver la reacción de "Tractorista", el dueño y señor de la ganadería.


De capa negra, buena reata y muy malas ideas, "Tractorista", se ha ganado una reputación de miedo. Se encuentra separado de los otros machos para preservar la seguridad del resto. Su temporada comenzó en Carcastillo, donde protagonizó una discreta actuación debido a los pocos oponentes que le hicieron frente, aunque su estampa y carácter fueron motivos más que suficientes para seguirle la pista. Su próxima salida fue en Lodosa donde, el nombre que había heredado de su madre, pasaría a la historia. Aquella mañana "Tractorista" se hizo dueño y señor de las calles de Lodosa, brindando peligro, emoción y más de una cogida sin consecuencias. 



La historia de esta prometedora divisa comenzó con la adquisición en 2017 de la primera becerra que haría el papel de buey. Poco después aumentó el número de reses comprando un lote a la familia Ustarroz junto a 5 vacas y un toro de Bretos Férnandez. En 2019 adquirió un lote con el hierro de Fernando Machancoses y Santos Zapatería, además de otro de Ustarroz. Posteriormente, en 2023, adquirió también un lote formado por vacas del hierro de José Luis Cuartero.









La mayoría de ganaderías de reciente formación aún están dando sus primeros pasos dentro del mundo ganadero, aunque en el caso de Javier Taixé, ya acumula una amplía lista de vacas que han grabado a fuego su nombre en la historia del corro. Además de premios y reconocimientos de asociaciones y pueblos. El secreto radica en los criterios que Javier sigue a la hora de seleccionar, teniendo muy claras cuales son tanto las cualidades que busca como las que deben de tener sus vacas:

“A mí me gusta probarlas desde pequeñas, bien vistas y que sepan trabajar desde bien pequeñas e ir viendo la evolución. La que destaque en la plaza en cuanto a hacer hilo, tener fijeza, ser seria, saber estar y esas cosas se quedan para la plaza y la que es un poco más suelta o no termina en tablas o no tiene esa seriedad en la plaza marcha para la calle. Voy seleccionando mucho en cuanto a dureza, que sean duras y encastadas. Duras en cuanto a golpes que se den un golpe y recuperen pronto o digamos que no les duela un golpe que sean fuertes. Y de pezuñas eso una vez que van a la calle que no se aspeen que sean duras de cascos que si se aspean recuperen pronto. Vaca que se aspea o vaca que le cuesta recuperarse o es blanda de pezuñas me la quito”









Siguiendo con estos criterios de selección Taixé persigue conseguir su vaca perfecta definiéndola así:

“La vaca perfecta en cuanto a comportamiento sobre todo que sea dura, dura y enrazada, que transmita mucha seriedad. Y sobre todo, hay dos tipos de comportamiento, para la plaza y para la calle que no tienen nada que ver en los dos sitios, que sepan estar, donde estén que sepan estar. En la plaza le pido seriedad y peligro, que si puede cruzarse que se cruce, pero sobre todo que termine, que termine en tablas, no me guste que se quede parada detrás del tío, que haga hilo hasta el final y cambio de ritmo. Y en cuanto a la calle, seriedad pero con movilidad, me estoy centrando mucho en la movilidad, no en esa vaca seria que se plante en medio y que venga el que quiera, si no, que sea una vaca trabajadora que cuando le den responda y que cuando no haya trabajo que lo busque, que no se quede parada si no hay trabajo, una vaca que se mueva. Y que sean duras de cascos."

Y en cuanto a morfología pelo negro, que sean fuertes de cuerpo, recogidas de tripa, musculadas y sin sacarlas de tipo. Como un atleta, fibrosas pero sin kilos de más. Y en cuanto a cuernos, que sean engatilladas y que sepan donde tiene las puntas”




Entre todo aquel pelo negro, destacaba un pelo cárdeno adornado con negros tonos. Entre tantas miradas hostiles había una mirada que sin transmitir agresividad, dominaba aquel cercado. Sus aliradas defensas desafiaban al mismísimo cielo, habiéndose ganado el prestigio de reinar en la finca y en las calles. 10 años de vaca, dura e implacable, responsable de convertir el nombre de "Tractorista" en una de las reatas más importante de la ganadería de Javier Taixé. Su comportamiento, caracterizado por su dureza y bravura, han hecho que "Tractorista" se convierta un año más en la mejor vaca de calle de la ganadería. Así la define su ganadero cuando le pregunto por la mejor vaca de este año:

“En la calle sin duda y como todos los años la “Tractorista”, esa es una vaca de verdad de las que no se ven por ahí, una vaca con movilidad, trasmitiendo mucho poderío con mucho peligro en las vallas, balcones y ventanas. Donde tiene ocasión se emparra si ve a un tío mal subido hace presa, pero a su vez cuando le dan la vaca responde al recorte. Es muy dura de cascos no se aspea, sin duda un año más la estrella de la calle ha sido ella."






Al hilo de la pregunta anterior con respecto a la mejor vaca del año, he aquí su respuesta con respecto a la plaza:

Y para la plaza, te podría decir varias, hay muchos tipos de vacas la “Telefonista-147, la típica de siempre que remata que trasmite todo bravura, la que pone la plaza en pie y hace el espectáculo, me quedaría con esa en cuanto a espectáculo. Pero hay otras vacas muy serias como la 55 “Felisa” una vaca muy seria, que se cruza, que llega hasta el final, son vacas distintas, no me decidiría ni por una ni por otra. 

"Felisa"

Pero es verdad que si este año me tendría que decidir por una sería la 13 “Maldita” que es una vaca que ha ido a más, que cada actuación ha ido a más y se esta poniendo a un nivel muy alto y exigente, de mucho peligro, responde hasta el final con mucho peligro al segundo , esa vaca ha destacado este año. No esta a la altura de las otras todavía porque aún es una cuatreña pero si que es una vaca que me esta gustando mucho y que esta evolucionando muy muy favorablemente. Esta es la que ha destacado este año en la plaza en cuanto a sorprenderme”

"Maldita"












La llegada del frío marca el comienzo de las pariciones y la casta de sus madres impulsa a los pequeños becerros a dar la cara ante cualquiera.











La inquietud de las madres se ve reflejada en sus gestos arrogantes y nerviosos, comprobando en repetidas ocasiones que sus retoños se encuentran escondidos. Dos de ellas, sin embargo, se plantaron sin dudarlo, escarbando e impregnando el ambiente con el olor a tierra removida. Una de ellas, de porte antiguo y pelo cárdeno, herencia viva de una legendaria vacada de la Ribera. Fue bautizada bajo el nombre de "Rata" y en su anca lucía el hierro de la familia Ustarroz. 





La otra de pelo colorado era, al igual que muchos demonios, difícil de olvidar. Portaba dos puñales y una inquietante mirada, que una vez clavaba, en ti no perdía de vista. Una vaca con la que solo una cosa es segura, nadie esta a salvo delante de ella, ya sea en el campo o en la arena. Observando su aspecto y sus movimientos un par de segundos, no es ningún misterio su nombre, ella es "Loca".


Cuando el sonido de las pezuñas chocando contra la tierra cesó, se produjo un espejismo, parecía que la calma había inundado los cercados. Se echaba en falta el sonido de los esquilos en medio de aquel silencio que pesaba más que el aire. Se notaba como decenas de ojos hostiles y negros, te observaban sin perder detalle, firmes, desafiantes, midiendo cada movimiento. Desde hacía ya bastante rato, cada vaca estaba acechando y acortando distancias, no necesitaban comunicarse entre ellas, todas avanzan con el mismo objetivo. Comprendes en ese momento, de que eres solo una visitante al que permiten su presencia en El Montico. 

         

          

El sonido de las ramas al chocar con las astas que se alzaban apuntando al cielo, rompieron aquel silencio sepulcral. Con su morro marcó su objetivo y sus orejas impidieron que cualquier distracción intercediera en su camino. Sus ojos se alzaron y por primera vez, cambiaron de color. En las guerras, la bandera blanca es el símbolo de paz y de rendición, aunque en aquel campo de batalla silencioso, repleto de centinelas de negro uniforme, el color blanco de aquellos profundos ojos representaba las malas ideas que se estaban fraguando entre sus astas. Sus movimientos eran lentos pero firmes. Y es, en momentos como estos, cuando lo entiendes. Los únicos protagonistas son ellos, tú eres solo un intruso que aprende en silencio, que la bravura no son ni los triunfos otorgados ni el ruido que se genera en las plazas, si no, una presencia firme que te atraviesa con los ojos, inmovilizándote sin ni siquiera tocarte, recordándote que son ellos los que te permiten dar el siguiente aliento. 

               

                   















Hay algunas vacas a las que no les hacía falta estar en primera línea de fuego para desafiar y proclamar la tierra que pisaban sus pezuñas. Con su retoño encamado bajo su figura, se alzaba arrogante "Milanesa". De seria mirada, armónicas guadañas y una bravura difícil de igualar. Todos los ingredientes necesarios para hacer que "Milanesa" protagonizara una actuación para recordar en Carcastillo y uno de los momentos más tensos de la pasada feria de Mélida.

                  

Nos remontamos a mediados de agosto, con la gran afluencia de festejos populares que eso conlleva, y aún así, gran parte de la afición decidió desplazarse hasta Mélida para disfrutar de una gran tarde de vacas. No había cartel como en las grandes ferias para anunciar a los protagonistas pero tampoco hacía falta. Había pasado poco tiempo desde la tarde de Taixé en Lerín y se podía suponer que muchas vacas de la JT repetirían en Mélida, como recortadores eran fijos tanto Mario como Kimera, ingredientes más que suficientes para que la tarde fuese, como poco, buena. El reloj marcó las 18 y las pupilas de Taixé, bajaron del camión proclamando como suya la arena de Mélida. La primera de la tarde en estrenar el ruedo fue "Cucaracha"-15, una de las que había causado más de un quebradero de cabeza en Lerín. Brava y noble acudió a los cites de los recortadores. 












En segundo lugar saltó a la arena una vaca cuyo nombre le viene como anillo al dedo, herrada a fuego con el número 14 en sus costillares, "Loca". Una auténtica atleta cuya codicia hacía que llegar a las tablas antes que ella fuera una difícil tarea. La casta y la codicia era lo que impulsaba sus patas, arrancándose incasable a por sus oponentes. El ponerse delante de ella era todo un reto, con la dificultad añadida de la seriedad que trasmitía y las malas ideas que guiaban sus astas.








"Monetaría"-47 hizo tercera, luciendo en su anca el hierro de Fernando Machancoses. Pequeña, ágil y de preciosas defensas que tampoco perdonaba cuando tenía oportunidad de alcanzar a su adversario, llegando en más de una ocasión hasta el final.
















A continuación pudimos disfrutar de dos vacas herradas con la ZL de la familia Zapatería, "Valenciana"-35 y "Pistolera"-26. Bravas, incansables, con la codicia proyectada en sus miradas y cuyas actuaciones siempre vienen acompañadas de momentos de tensión y emoción.


















Y le llegó el turno a "Milanesa"-154 que salió a la arena imponiendo su ley e infundiendo respeto con sus andares. Tuvo oportunidad de hacer presa y no la desaprovechÓ, alcanzando a un mozo tras un descuido y ensañándose con el cuando se encontraba tendido en el suelo.




El percance quedó en un susto sin consecuencias y "Milanesa" espera paciente en Artajona para volver a imponer su ley sobre la arena.

             
En el cercado de al lado descansan y esperan su turno las más jóvenes de la ganadería que a pesar de su corta edad ya apuntan maneras y destacan por sus malas ideas y bravura sobre la arena.









Por último, agradecer a Taixé por su amabilidad, paciencia y por abrirme las puertas de su casa. Darle las gracias también por criar estos animales.



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