¡AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR!

Antes de empezar, agradecer en primer lugar, a los ganaderos, Miguel Reta y Tomás Prieto de la Cal por criar estos animales. Gracias a los toreros, sus respectivas cuadrillas, sobre todo a los picadores. Y como no, gracias y enhorabuena a 3Puyazos por apostar todo al toro y por colgar el "No hay billetes" en una tarde para el recuerdo.

La corrida duró un total de 3 horas y lo único que nos hizo desalojar la plaza fue la fuerte tormenta que comenzó tras arrastrar al último toro de la arena. Mientras jarreaba, la afición salía de la plaza sin prisa, comprobando que verdaderamente se había terminando. Sinceramente creo que, 6 toros nos supo a poco y muchos hubiésemos pedido, como en antaño, que saliesen los sobreros. A mis espaldas escuché "Esto es mejor que Morante" y que razón tenía. 

Los 6 astados fueron ovacionados, en mayor o menor medida, de salida y a su arrastre. Ninguno abrió la boca, todos vendieron cara su vida, cobrándose hasta el último aliento que exhalaron y nadie comió pipas. Por una tarde, el toro volvió a reinar sobre la arena, ocupando el sitio que le corresponde, después de tanto tiempo la emoción y el peligro, volvieron a bailar bajo la sombra del toro. 

Después del paseíllo, los tendidos puestos en pie brindaron una fuerte ovación para los 3 toreros que se vistieron de luces para dignificar su profesión y para demostrarnos, después de tanto tiempo, en que consiste la lidia. Porque en estos tiempos modernos donde el toro ha sido sustituido por un borrego y la lidia ha sido guionizada de principio a fin, tardes como esta nos hacen despertar de ese letargo al que nos someten durante toda la temporada.

El primero en saltar al ruedo fue un imponente jabonero claro de nombre "Ligero", ovacionado de salida al igual que los otros 5 toros que se lidiaron aquella tarde. Salió demostrando en que consiste la sangre de Veragua, agresivo llegó a todos los burladeros, rematando en todos ellos sin dejar uno sin tocar. Astillándose las tablas pero no las defensas que delataban su origen. En el capote "Ligero" echaba el freno de mano cuando dejaba tras de si los vuelos, revolviéndose como una serpiente a por su oponente hasta arrebatarle el capote. En el tercio de varas le faltó prontitud a la hora de arrancarse a por el caballo. En su primero encuentro se enganchó el pitón en el peto y al salir del segundo encuentro parecía como si se hubiese hecho daño. El tercer puyazo fue en el que mejor empujó metiendo la cara abajo y empleándose con los dos pitones. 










Desde el primer momento en el que pisó la arena el pupilo de Tomás, estuvo muy pendiente de todo lo que ocurría tanto en el ruedo como en los tendidos. Levantando arrogante la cara y apuntando con su morro a los tendidos. Sanchez Vara mostró sus ganas y buen hacer colocando los tres pares de banderillas aunque, el de Prieto de la Cal no se lo pondría fácil, mostró su codicia haciendo el hilo a su matador y poniéndole en apuros al colocar las banderillas. En la muleta el de Veragua se fue quedando sin recorrido, sin regalar nada, los tendidos pedían la espada mientras Vara pedía paciencia. "Ligero" cambiaba su objetivo en cuestión de segundos, clavando su mirada en el diestro antes de lanzarse a por la tela. Terminó la faena el diestro con una buena estocada, recibiendo una ovación.





El primer "Navarrico" en saltar al ruedo fue "Picuezo", herrado a fuego con el 51. Su salida fue explosiva también, llegando a burladeros, pegando y clavando sus astas en las tablas. Demostró buenos detalles en el capote de Joselillo, embistiendo con fijeza y humillando. En la primera arrancada al caballo la emoción brotó de los tendidos al ver como el castaño se arrancaba con fijeza a por el jaco. Aunque la emoción rápidamente se convirtió en protesta, el de Reta salió suelto del peto y el picador Pires lo castigó propinándole dos puyazos más. Con ese castigo es normal que al ponerlo para su segundo encuentro escarbase, pesando si acudir o no. "Picuezo" finalmente se arrancó a por el jaco, empujando al peto aunque el puyazo no cayese en su sitio. Para ver la tercera vara Pires tuvo que salir a buscar al navarro a los medios, aunque cabe mencionar también los muchos capotazos que para entonces el castaño se había tragado. 















Con el tercio de banderillas la cuadrilla únicamente veía la procedencia del toro, Rubén Sánchez pusó acertadamente orden en el ruedo aunque poco después se encontraría contra las tablas a merced de "Picuezo". Rubén colocó un buen par y a la hora de saltar al callejón falló y el Navarro no perdonó. La misma codicia del navarro fue la que salvó al subalterno, ya que le echaron un capote y el astado sin dudarlo fue a por él, susto sin consecuencias, fue ovacionado al final del tercio. En la muleta "Picuezo" se retorcía en un palmo de tierra, atento a todo y manteniendo a todos sin excepción en un vilo constante. "Picuezo" fue el ejemplo de lo que un toro debería de imponer sobre la arena. Su oponente Joselillo ni se le vió durante la lidia ni se le esperaba a estas alturas. Se plantó delante pero "Picuezo" ya se había hecho dueño y señor del ruedo, antes incluso de empezar. A pesar de todo, aún le saco algún que otro muletazo donde el de Reta humilló. ¿Qué hubiese sido de la locomotora navarra si hubiese caido en otras manos? Media estocada y al de Reta le sobraba carbón para ir a la Tejería y volver y así lo demostró. Buscó a sus adversarios con incansables carreras desde más de la mitad de la plaza aún con el hierro clavado. Buscando por arriba a aquellos que querían quitarle la espada. El blanco de sus ojos, reflejo de su codicia, permaneció intacto de inicio a final. Una carnicería después, sonó el primer aviso, una muerte indigna. En el arrastre "Picuezo" fue reconocido con una gran ovación aunque también se escucharon pitos. 







El segundo en defender la divisa onubense fue "Hocicón", quien de salida no tuvo piedad con las tablas de los burladeros. El tercio de varas de este jabonero fue simplemente un desastre. El primer puyazo lo recibió tras acudir al relance. En su segundo encuentro topó con el caballo pero no lo agarró con el palo, no fue hasta tenerlo debajo cuando le clavó la puya, el jabonero se dejó pegar. Le costó colocarlo a Montero para su tercera vara. 













En el tercio de banderillas "Hocicón" brindó a los tendidos un emociónate par apretando hasta el burladero al banderillero. El de Prieto de la Cal comenzó en la muleta con emoción y ritmo que más tarde, conforme avanzó la faena se fue trasformando en peligro. Al galope y con alegría se lazaba a por las telas, por el pitón derecho tuvo nobleza mientras que por el izquierdo los muletazos resultaban más complicados. Estocada y oreja para Francisco Montero. "Hocicón" fue despedido con una clamorosa ovación.














Los clarines anunciaron la salida del cuarto de la tarde, y el segundo de Miguel Reta. Las puertas de toriles se abrieron para soltar a "Señor" una fiera cuyas puntas asustaban al miedo. Las expectativas estaban puestas en como sería en el caballo y no defraudó. En el primer encuentro cogió al caballo por el pecho y lo derribó, mandando a su jinete, Aillet, a comer arena. Al galope se fue bravo a por su segunda y tercera vara, aunque en el segundo empujase con un solo pitón, en el tercero saliese suelto pero volvió a por el peto y a recibir otro puyazo. 


















En la muleta el navarro sacó genio y peligro, lanzándose a por el pecho de su oponente. "Señor" venía con una licenciatura debajo del anca, su mirada helaba la sangre, detrás de aquellos oscuros ojos se escondían malas ideas. A Vara hay que reconocerle el mérito y el valor que demostró durante la lidia, aguantando las miradas de "Señor", que mientras se lanzaba al galope a por él, sabía cuál el señuelo. Por el pitón derecho bajaba algo la cabeza pero por el izquierdo dictaba sentencia de muerte. Estocada y vuelta al ruedo por su cuenta para Vara.










El último de los jaboneros fue "Veragüeño". Demostró su casta en un emocionante tercio de varas donde acudió al caballo 4 veces. Destacando la 3 y 4 vara que fueron sublimes. "Veragüeño" se empleó en el peto, metiendo riñones después de arrancarse de largo y con codicia. "El Titi" salió del ruedo acompañado de una más que merecida ovación, después de una tarde más, honrando a su profesión. 













Joselillo se esperaba otra cosa, un toro más noble como el que le había tocado a su compañero. Le dió dos primeros muletazos y después de ver la fiera, brava y encastada, a la que tenía que someter optó por darle cuatro pases y correr a por la espada. "Veragüeño" fue aplaudido arrastre. Mientras que Joselillo fue despedido con pitos.


Cerraba la tarde el último de Reta que respondía al nombre de "Trolero" un precioso chorreado, con una apariencia antigua. Brilló, una vez más, el oro de la chaquetilla de Gabin Rehabi quien junto a "Uda" nos brindaron un tercio de varas de otra época. La segunda vara fue la mejor, donde el chorreado se empleó después de lanzarse alegre a por el jaco. Pudimos disfrutar de una tercera carrera, donde a "Trolero" se le reflejaba la codicia en el blanco de sus ojos aunque cuando llegó al peto y sintió el hierro, huyó.







En banderillas la emoción volvió de la mano de la cuadrilla de Montero que a pesar del peligro, arriesgó para realizar un buen tercio. El navarro, galopaba a por los banderilleros aunque al sentir los palos se resentía. En el tercio de muleta Francisco Montero le hizo frente hasta que "Trolero" buscó refugio en tablas, en ese momento parecía que Montero había perdido la cabeza con tal de sacarle al astado algún muletazo. Entregado con la causa, se fue a buscar al chorreado que se encontraba enculado en las tablas y allí se plantó el, entre la espada y la pared, respaldado por los tendidos. Termino la faena con una estocada caída que a pesar de borrar los apéndices, el triunfo del torero ya estaba asegurado. "Trolero" se resistía a caer, el albero bebía de su sangre mientras no le perdía la cara a Montero y a sus espaldas los tendidos gritaba "Viva la Casta Navarra". Cuando el navarro se vació fue solo entonces cuando cayó, saliendo de la plaza entre las palmas de la afición.




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JULIO DE LA PUERTA